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domingo, 22 de abril de 2012

La Bebida Social. ¿Un paso para el Alcoholismo?.

El alcoholismo es una enfermedad que consiste en padecer una fuerte necesidad de ingerir alcohol etilico, de forma que existe una dependencia física del mismo, manifestada a través de determinados síntomas de abstinencia cuando no es posible su ingesta. El alcohólico no tiene control sobre los límites de su consumo y suele ir elevando a lo largo del tiempo su grado de tolerancia al alcohol.

Hasta el momento no existe una causa común conocida de esta adicción, aunque varios factores pueden desempeñar un papel importante en su desarrollo y las evidencias muestran que quien tiene un padre o una madre con alcoholismo tiene mayor probabilidad de adquirir esta enfermedad, una puede ser el estrés o los problemas que tiene la persona que lo ingiere.

Eso puede deberse, más que al entorno social, familiar o campañas publicitarias, a la presencia de ciertos genes que podrían aumentar el riesgo de alcoholismo.
Algunos otros factores asociados a este padecimiento son la necesidad de aliviar la ansiedad, conflicto en relaciones interpersonales, depresión, baja autoestima, facilidad para conseguir el alcohol y aceptación social del consumo de alcohol.
El alcoholismo (dependencia del alcohol) y el abuso del alcohol son dos formas diferentes del problema con la bebida.
  • El alcoholismo ocurre cuando usted muestra signos de adicción física al alcohol y continúa bebiendo, a pesar de los problemas con la salud física, la salud mental y las responsabilidades sociales, familiares o laborales. El alcohol puede controlar la vida y relaciones de la persona.
  • El abuso del alcohol es cuando el hecho de beber lo lleva a problemas, pero no a la adicción física.
La cantidad de alcohol que uno bebe puede influir en la probabilidad de volverse dependiente. Aquellas personas en riesgo de padecer alcoholismo abarcan:
  • Hombres que tomen 15 o más tragos a la semana.
  • Mujeres que tomen 12 o más tragos a la semana.
  • Cualquier persona que tome cinco o más tragos por ocasión al menos una vez por semana.
Un trago se define como una botella de cerveza de 12 onzas (340 ml), un vaso de vino de 5 onzas (140 ml) o una 1 ½ onzas (40 ml) de un trago de licor.
Uno tiene mayor riesgo de caer en el abuso y la dependencia del alcohol si tiene un padre con alcoholismo.


Usted también puede ser más propenso a abusar del alcohol o volverse dependientes si:
  • Es un adulto joven bajo la presión de compañeros.
  • Tiene depresión, traswtorno bipolar, trastorno de ansiedad GAD o esquizofrenia. 
  • Tiene acceso fácil al alcohol.
  • Tiene baja autoestima.
  • Tiene problemas con las relaciones interpersonales.
  • Lleva un estilo de vida estresante.
  • Vive en una cultura donde el consumo de alcohol es más común y aceptado.


Síntomas

Las personas que sufren de alcoholismo o de abuso de alcohol con frecuencia:
  • Siguen bebiendo, aun ven afectada la salud, el trabajo o la familia.
  • Beben solas.
  • Se vuelven violentas cuando beben.
  • Se vuelven hostiles cuando se les pregunta por la bebida.
  • No son capaces de controlar la bebida: son incapaces de suspender o reducir el consumo de alcohol.
  • Inventan excusas para beber.
  • Faltan al trabajo o al colegio o tienen una disminución en su desempeño debido a la bebida.
  • Dejan de tomar parte en actividades debido al alcohol.
  • Necesitan consumir alcohol la mayoría de los días para lograr pasar el día.
  • Se descuidan para comer o no comen bien.
  • No les importa o ignoran cómo están vestidos o si están limpios.
  • Tratan de ocultar el consumo de alcohol.
  • Tiemblan en las mañanas o después de períodos sin beber un trago.
Los signos de la dependencia del alcohol abarcan:
  • Lapsus de memoria (lagunas) después de beber compulsivamente.
  • Una necesidad creciente de más y más alcohol para sentirse embriagado.
  • Síntomas de abstinencia cuando no se ha tomado un trago por un tiempo.
  • Enfermedades relacionadas con el alcohol, como hepatopatia alcoholica. 


Tratamiento.

Los tratamientos contra el alcoholismo incluyen programas de desintoxicación realizados por instituciones médicas. Esto puede suponer la estancia del paciente durante un periodo indeterminado, (quizás varias semanas), bajo tutela en hospitales especializados donde puede que se utilicen determinados medicamentos para evitar el sindrome de abstinencia.

Después del período de desintoxicación, puede someterse al paciente a diversos métodos de terapia de grupo o psicoterapia para tratar problemas psicológicos de fondo que hayan podido llevar al paciente a la dependencia. Se puede asimismo apoyar el programa con terapias que inciten al paciente a repugnar el alcohol mediante farmacos.

La terapia nutricional es otro tratamiento. Muchos alcohólicos tienen síndrome de resistencia a la insulina, un desorden metabólico debido al cual el cuerpo no regula correctamente el azúcar causando un suministro inestable a la circulación sanguínea. Aunque este desorden se puede tratar con una dieta hipoglucemica, esto puede afectar a su comportamiento y su estado anímico. Estos síntomas son efectos secundarios que se observan a menudo en alcohólicos sometidos bajo tratamiento de desintoxicación.

Los aspectos metabólicos del alcoholismo a menudo se pasan por alto dando como resultado tratamientos de dudosos resultados.

El alcoholismo no está fijado por la cantidad ingerida en un periodo determinado: personas afectadas por esta enfermedad pueden seguir patrones muy diferentes de comportamiento, existiendo tanto alcohólicos que consumen a diario, como alcohólicos que beben semanalmente, mensualmente, o sin una periodicidad fija. Si bien el proceso degenerativo tiende a acortar los plazos entre cada ingesta.

El consumo excesivo y prolongado de esta sustancia va obligando al organismo a necesitar o requerir cantidades crecientes para sentir los mismos efectos, a esto se le llama "tolerancia aumentada" y desencadena un mecanismo adaptativo del cuerpo hasta que llega a un límite en el que se invierte la supuesta resistencia y entonces "asimila menos", por eso tolerar más alcohol es en sí un riesgo de alcoholización.


 
A inicios del año 1990, los grupos de autoayuda desde ese año fuerón adquiriendo notoriedad por sus logros, el más reconocido hasta hoy es Alcohólicos Anónimos.

 


La Organización Mundial de La Salud señala que anualmente mueren 2.5 millones de personas por causa del alcohol (choques, atropellamientos y suicidios) ocupan los primeros lugares entre las causas de muerte en muchos países. 

ESTADISTICA DE LOS 10 PAISES LATINOAMERICANOS
QUE MAS CONSUMEN ALCOHOL.

 


 PRIMERO
  Como el pais latinoamericano más bebedor tenemos a  
Argentina 
con un consumo per cápita por habitante de 16.3 litros.

SEGUNDO
  Ecuador
con un consumo per cápita por habitante de 10.3 litros.
TERCERO
Paraguay
con un consumo per cápita por habitante de 9.7 litros.

CUARTO
Con mucha tristesa el cuarto lugar lo ocupa  
Venezuela
 con un consumo per cápita por habitante de 9.6 litros.

QUINTO
Brasil
con un consumo per cápita por habitante de 8.6 litros.

SEXTO
México
con un consumo per cápita por habitante de 8.2 litros.

SEPTIMO
Chile
con un consumo per cápita por habitante de 6.2 litros.
OCTAVO
Costa Rica
con un consumo per cápita por habitante de 5.7 litros.
NOVANO
Colombia
con un consumo per cápita por habitante de 2.9 litros y
DECIMO
Trinidad y Tobago
con un consumo per cápita por habitante de 2.4 litros

sábado, 14 de abril de 2012

Adicción al Juego. Una diversión Peligrosa.

El nombre cientifico que se brinda para el trastorno de la adicción al juego, es "Ludopatía". Esta enfermedad caracterizada principalmente por un comportamiento compulsivo, lleva a la persona a una incapacidad total debido a la perdida de voluntad y el control de sí mismo.

El componente personal, algunas circunstancias concretas, los recursos y la fase en la que se halla el jugador dentro de esa espiral que llamamos adicción es lo que va a marcar el proceso de recuperacion necesario en la cual se encuentra la persona y el tipo de tratamiento que aplica a su nivel. Sea cual sea la fase, el comportamiento compulsivo siempre está presente y la posibilidad de erradicarlo nunca es fácil.

Como todos los procesos adictivos en la persona surge algún tipo de pensamiento o actitud que le refuerza el que por sí misma, sera capaz de neutralizar la compulsión por el juego en el momento que lo decida, llevandolo a un profundo vacio y una negación del problema, siendo este último elemento "La Negación" un poderoso agente que siempre estará actuando en el psiquismo del adicto, desactivando cualquier iniciativa o pensamiento encaminado a la búsqueda efectiva y realista de soluciones.

El éxito en la recuperación, en todo caso, siempre se halla supeditado a la voluntad del adicto. No tanto a la voluntad en sí misma como a una fuerza autosuficiente, que en el caso del adicto suele ser bastante endeble, sino a la voluntad de generar los pensamientos y objetivos que aporten una estructura en la que creer que puede sanar lo lleve a construir una nueva realidad. Esta estructura funciona a nivel individual, aunque resulta innegable el apoyo que aporta un grupo en su función de refuerzo y compromiso en este tipo de problemáticas.

El adicto al juego puede gastar lo que tiene y en muchas ocasiones, hasta lo que no tiene. Esta acción la dirigie el pensamiento basado en el autoengaño que consiste en la creencia de que día a día no está gastando demasiado dinero en el juego, siendo en el tiempo demostrado el efecto devastador de su negacion. No es infrecuente que la espiral de la adicción lleve al ludópata a endeudarse hasta un extremo que más pronto que tarde se tornará insostenible, siendo alli donde el adicto se da por vencido. Es decir, llega a la conclusión de que tiene un problema, de que no es capaz de solucionarlo y de que necesita ayuda para salir del pozo.

Los jugadores patológicos tienden a tener una serie de problemas en distintas áreas de su vida a causa del juego.  Estas consecuencias son las siguientes:
  • Psicopatológicas: En el ámbito personal la persona  presenta tristeza, ansiedad, depresión, irritabilidad.
  • Familiares: En el entorno familiar y de pareja empieza ha existir una desatención familiar, falta de comunicación, alteraciones en la sexualidad, etc.
  • Laborales/ Académicas: En la situación laboral u académica disminuye su rendimiento en el trabajo, desmotivación, faltas injustificadas, lo que puede propiciara el abandono del trabajo u estudios, despidos, etc.
  • Sociales: En el entorno social hay desatención de las amistades, disminución de las actividades de ocio, pérdida de relaciones significativas, etc.
  • Consumo de sustancias: En algunos casos uso y abuso de tabaco, alcohol, cocaína entre otras sustancias psicoactivas.
  • Legales: En las relaciones con la justicia, frecuentemente problemas a por motivos de estafas, robos y otras actividades delictivas.
  • Económicas: En el plano económico hay deudas y problemas de dinero relacionadas al juego.
Lo que debemos tener en cuenta es que solo el hecho de reconocer el problema es un enorme paso hacia su curación y en ese momento el adicto necesitará todo el ánimo y apoyo que su familia y amigos le puedan dar. Este ánimo y apoyo pasan por acompañarle a las sesiones de terapia, alabar sus progresos y, lo que es muy importante, no hacer caso de sus recaídas (para no apoyar la idea de que su problema no tiene solución).

Si usted es un familiar o amigo de un jugador patológico, no dude en preguntar al profesional que esté tratando al enfermo sobre qué puede hacer usted para ayudarle. Sobre todo pregúntele qué es lo que no debe hacer.

Recuerde que las consecuencias de este trastorno son diversas y afectan al ámbito personal, familiar, profesional y social.

En el ámbito personal parecen obvios los graves problemas económicos a los que se pueden llegar a enfrentar un jugador patológico y su familia. Cuando los jugadores son hombres, una vez agotados sus propios ingresos, suelen intentar buscar dinero fuera de la familia, mientras que las mujeres suelen pedir prestado el dinero a familiares. Por otro lado, pueden aparecer otra serie de adicciones como alcoholismo o tabaquismo.

El jugador patológico puede cambiar su forma de ser: desarrollar una depresión (con más frecuencia en mujeres que en hombres) o altos niveles de nerviosismo, tensión y agresividad. El jugador patológico puede tener pensamientos de inutilidad, de culpabilidad, de que no vale para nada y de que lo único que hace es crearse problemas él y a los que le rodean. En ocasiones aparecen problemas como dolores de cabeza, molestias en el estómago y dificultades para conciliar el sueño.

En el ámbito familiar más cercano, cónyuge e hijos, se irá desarrollando una gran tensión. En las parejas en las que la jugadora patológica es ella, la ruptura de la pareja suele ser la consecuencia más frecuente. En los matrimonios en los que él es el ludópata, la esposa puede manifestar depresiones y dificultades de comunicación. En un principio suelen negar el problema que, más tarde, le genera una gran tensión para, al final, desesperarse. Los hijos de jugadores patológicos suelen sufrir las consecuencias de falta de cariño, continuas peleas en el hogar, ser el blanco de la irritabilidad de sus padres, etc. En un futuro ellos serán un conjunto de personas con mayores probabilidades de tener problemas en el colegio o instituto, desarrollar conductas adictivas, depresiones, ansiedad, etc.

Cuando en una familia es el hijo el que tiene el problema de ser un jugador patológico, los padres no suelen saber qué hacer y, a menudo, cubren las deudas del hijo a cambio de promesas de que no va a volver a suceder. Probablemente sus familiares, amigos y conocidos se alejarán de él, tanto porque ha cambiado su forma de ser, como porque les está pidiendo dinero continuamente. Esto provocará que el jugador patológico se quede cada vez más solo.

En el trabajo se puede llegar al despido, bien porque se llegue tarde a trabajar, por ejemplo, porque se ha quedado jugando en el bar donde ha bajado a desayunar, o porque cometa robos a compañeros de trabajo o de la caja, si tiene acceso a dinero en efectivo.
También pueden producirse consecuencias de tipo penal, si se llega al extremo de cometer delitos como medio para obtener dinero.

¿Cómo puede evitarlo?

La forma de evitar que una persona desarrolle un comportamiento de pérdida de control ante los juegos de azar es educándola, previniendo y, en el caso de que empiece, recibiendo tratamiento cuanto antes.

Como en cualquier conducta con implicaciones adictivas, lo mejor sería no empezar nunca a jugar. Son muy importantes los mensajes que los hijos reciben de sus padres sobre el juego. Si nos oyen constantemente decir que ganar un gran premio podría resolver todos nuestros problemas económicos, podemos estar, sin quererlo, fomentando una futura conducta de dependencia del juego. Es importante que los niños perciban en sus padres una conducta de rechazo al juego o, en su defecto, que sepan que con los juegos de azar siempre se pierde más de lo que se gana. Debemos estar atentos a frases como "si gano todos me van a admirar", "soy mejor porque he ganado", etc. el niño debe entender que él sigue siendo el mismo antes de ganar y después de ganar y que más que admirarle por ganar, sus amigos deberían admirarle por como ha ganado, es decir, porque ha sido un buen compañero, porque se ha esforzado más y se ha preparado mejor.

Si es usted el que tiene la más mínima sospecha de que jugar apostando le gusta, déjelo totalmente antes de que se convierta en un problema. No dude en consultar a un psicólogo sobre esa inclinación y recuerde que cuanto antes lo haga, mejor.
Si usted es un familiar o amigo de un posible jugador patológico, no le apoye en su afición por el juego. Cubrir sus deudas podría significar que no aprenda a asumir las consecuencias de jugar y sólo hará que el problema sea cada vez mayor. Las madres que cubren el problema de sus hijos en vez de afrontarlo, lejos de ayudarle, están empeorando la situación. Anímeles a que acudan a pedir ayuda, insistan en que el problema tiene solución. Vaya usted mismo a consultar a un profesional sobre qué puede hacer para ofrecer una ayuda eficaz a ese jugador o para influir sobre él para que dé el gran paso de reconocer el problema, pedir ayuda y solucionarlo.

Existen una gran variedad de tratamientos para el juego patológico que incluyen el consejo, los grupos de autoayuda y la medicación psiquiátrica. Sin embargo, no se considera que ninguno de estos tratamientos sea el más eficaz, y no se ha aprobado ninguna medicación por parte de la FDA para el tratamiento del juego patológico.

Jugadores anónimos es un tratamiento comúnmente utilizado para la ludopatía. Modelado con base en el tratamiento de Alcoholicos Anonimos, utiliza un modelo en 12 pasos que hace hincapié en un enfoque de ayuda mutua.

 

 

Complicaciones

Las complicaciones pueden abarcar:
  • Problemas de consumo de drogas y alcohol
  • Ansiedad
  • Depresión
  • Problemas financieros, sociales y legales (incluyendo una bancarrota, divorcio, pérdida del trabajo, ir a prisión)
  • Ataques cardíacos (a raíz del estrés y la excitación del juego)
  • Intentos de suicidio

martes, 10 de abril de 2012

Adicciones. Un mal Silencioso.

¿Que es una adicción?

Una adicción es una enfermedad física y psico emocional. En el sentido tradicional es una dependencia compulsiva hacia una sustancia, actividad u objeto.

Las adicciones están representadas por los pensamientos y comportamientos y éstos actúan en aquellas actividades diseñadas para conseguir la sensación o efecto deseado. A diferencia de los simples hábitos o influencias consumistas, las adicciones son "dependencias" que traen consigo graves consecuencias en la vida del adicto, deteriorando, afectando o destruyendo las relaciones, la salud (física y mental), además de la capacidad de funcionar de manera efectiva ante la sociedad.

Las adicciones son un síndrome constituido por un conjunto de signos y síntomas característicos. El origen de las mismas es multifactorial, entre los que podemos mencionar factores biológicos, genéticos, psicológicos y sociales.

Algunos síntomas característicos de las adicciones son:

· Daño o deterioro progresivo de la calidad de vida de la persona, debido a las consecuencias negativas de la práctica de la conducta adictiva.

· Pérdida de control caracterizada por la práctica compulsiva de la conducta adictiva.

· Negación o auto engaño que se presenta como una dificultad para percibir la relación entre la conducta adictiva y el deterioro personal.

· Uso a pesar del daño, lo cual se manifiesta como la práctica continua de la conducta adictiva. La adicción afecta por igual a la persona, familiares y la sociedad.

En la actualidad se acepta como adicción, cualquier actividad que el individuo no sea capaz de controlar, que lo lleve a conductas compulsivas y perjudique su calidad de vida, como por ejemplo puede existir, adicción al sexo, mitomanía que son las personas que mienten de forma compulsiva, ludopatía que es adicción al juego, tecnófilia que es la adicción relacionada con la tecnología, farmacodependencia y otras adicciones post-mordenas.

También en el mismo plano de las adicciones, se encuentra el alcoholismo, el tabaquismo y la adicción a sustancias psicoactivas, que es un estado psicofísiológico causado por la interacción de un organismo vivo con un fármaco o sustancia, caracterizado por la modificación del comportamiento, a causa de un impulso irreprimible por consumir una droga o sustancia, no obstante esta es la definición puramente bioquímica.

La recuperación de la adicción se puede lograr según algunas fuentes por la disminución gradual y plazos de consumo de la sustancia, actividad o proceso al que se sea adicto. Adicionalmente se cree que al sustituir aquella practica adictiva con una menos perjudicial o mayormente benéfica, no se creará un efecto tan autodestructivo y la persona no necesitará llenar aquella necesidad que ha demostrado por la adicción.

Por otro lado otros estudios demuestran que existen cambios neuroquímicos involucrados en las personas con desordenes adictivos y esos estudios adicionalmente aportan que además es posible que exista predisposición biogenética a desarrollar estas enfermedades de allí deriva lo que tan comúnmente escuchamos que el alcoholismo es una enfermedad hereditaria.

Los efectos perjudiciales de las adicciones son variados, pero hablando específicamente de las drogas y el alcohol los efectos se pueden dividir en: Efectos en el Hombre y efectos en la mujer.

En el hombre: aunque son derivados de una hormona sexual masculina, la droga puede afectar el funcionamiento del sistema reproductor. Entre sus efectos se encuentran: atrofia de testículos e hipertrofia prostática (ambos implican graves riesgos de cáncer); reducción de la producción de esperma; impotencia; calvicie; dificultad o dolor en la micción; desarrollo de pechos. Además, puede afectar al autocontrol de la agresividad y el manejo sexual.

En cambio las mujeres: pueden experimentar, entre otros problemas, la "masculinización": hipertrofia de clítoris; desarrollo anormal de vello facial y corporal y agravamiento de la voz.

Y los riesgos presentes en ambos sexos: son ictericia (que es es la coloración amarillenta de la piel y mucosas debida a un aumento de la bilirrubina), acné; temblores; dificultades respiratorias; dolor, hinchazón y edema (acumulación de líquidos) en articulaciones aumento de la presión arterial; aumento de posibilidades de lesiones en músculos, tendones y ligamentos; Y gran incremento del riesgo de contraer cáncer en diversas formas.

La naturaleza exacta de las adicciones continúa siendo motivo de análisis científico y cada día se hacen nuevos descubrimientos que facilitan a la humanidad la comprensión de este fenómeno, que afecta a miles de personas a nivel mundial.

El riesgo del abuso de drogas aumenta tremendamente durante los períodos de transición, tales como un cambio de escuela, una mudanza o el divorcio. Si podemos prevenir el abuso de drogas, podemos prevenir la drogadicción. Durante la primera etapa de la adolescencia, cuando los niños pasan de la primaria a la escuela media, se enfrentan a nuevos retos sociales y académicos. Con frecuencia en este período los niños son expuestos por primera vez a sustancias de abuso, como los cigarrillos y el alcohol. Cuando ingresan a la secundaria, los adolescentes se pueden encontrar con que hay una mayor abundancia de drogas, más abuso de drogas por los adolescentes mayores y actividades sociales en donde se usan drogas.

Al mismo tiempo, muchos comportamientos que son aspectos normales del desarrollo, tal como hacer algo riesgoso o temerario, pueden aumentar las tendencias de los adolescentes a experimentar con las drogas. Algunos adolescentes tal vez cedan a las presiones de los amigos que abusan de drogas, para compartir estas experiencias con ellos. Otros pueden pensar que si toman ciertas drogas, como los esteroides, mejorarán su apariencia o rendimiento atlético o que si abusan de sustancias como el alcohol o el éxtasis (MDMA), podrían disminuir su ansiedad en eventos sociales.

Debido a que el juicio y la capacidad de los adolescentes para tomar decisiones todavía no están completamente desarrollados, su habilidad para evaluar los riesgos con exactitud y tomar decisiones sensatas sobre el consumo de drogas puede encontrarse aún limitada. El abuso de las drogas y del alcohol puede interrumpir la función cerebral en áreas críticas a la motivación, la memoria, el aprendizaje y el control del comportamiento. Por lo tanto, no es sorprendente que los adolescentes que abusan del alcohol y de otras drogas a menudo tengan problemas de familia o en la escuela, un mal rendimiento académico, problemas de salud (incluyendo de salud mental), y problemas con el sistema judicial de menores.

¿Se puede tratar exitosamente la adicción?

SÍ. La adicción es una enfermedad tratable. Los descubrimientos en la ciencia de la adicción han llevado a avances en el tratamiento para el abuso de drogas que ayuda a que las personas dejen de abusar las drogas y vuelvan a tener una vida productiva.

¿Se puede curar la adicción?

La adicción no tiene que ser una sentencia para toda la vida. Al igual que otras enfermedades crónicas, la adicción se puede manejar con éxito. El tratamiento permite a las personas contrarrestar los efectos poderosos y dañinos sobre el cerebro y el comportamiento para que vuelvan a recuperar el control de sus vidas.

¿Cómo ayudan los mejores programas de tratamiento a que los pacientes se recuperen de los efectos dominantes de la adicción?

Lograr que una persona adicta deje de abusar de las drogas es apenas una parte de un proceso largo y complejo de recuperación. Cuando las personas entran a tratamiento, es porque ya la adicción literalmente se ha apoderado de sus vidas. La compulsión de obtener, consumir y experimentar los efectos de las drogas ha dominado cada minuto que están despiertos y el abuso de drogas ha tomado el lugar de todas las cosas que antes les gustaba hacer. Ha trastornado cómo funcionan en su vida de familia, en el trabajo y en la comunidad y es más probable que sufran de otras enfermedades graves. Debido a que la adicción afecta a tantos aspectos de la vida del adicto, el tratamiento debe atender a todos estos aspectos para tener éxito. Es por eso que los mejores programas incorporan una variedad de servicios de rehabilitación dentro de sus regímenes integrales de tratamiento.


lunes, 16 de enero de 2012

Porque sus hijos se cortan?

Lastimarse a propósito haciéndose rasguños o cortes en el cuerpo con un objeto lo suficientemente afilado para rasgar la piel y hacerla sangrar se denomina cortarse. Cortarse es un tipo de conducta autolesiva. La mayoría de jóvenes que se cortan son de sexo femenino, pero los chicos también cometen conductas autolesivas. Las personas se suelen empezar a cortar en la adolescencia. Y algunas siguen haciéndolo en la etapa adulta.

¿Por qué se corta la gente?

Puede resultar difícil entender por qué las personas se cortan a propósito. Cortarse es una forma en que algunas personas tratan de afrontar el dolor que les provocan las emociones fuertes, la presión intensa o los problemas relacionales importantes. Es posible que tengan que afrontar sentimientos que les parezcan demasiado difíciles de sobrellevar o situaciones negativas que crean que es imposible cambiar.

Algunas personas se cortan porque necesitan desesperadamente librarse de sentimientos negativos. Es posible que no conozcan mejores maneras de liberarse de la presión o del dolor emocional. Otras personas se cortan para expresar emociones fuertes, como la rabia, la pena, el rechazo, la desesperación, la intensa nostalgia o el vacío.

¿Qué puede ocurrirles a las personas que se cortan?

A pesar de que cortarse puede brindar cierto alivio temporal con respecto a sentimientos terribles, incluso las personas que se cortan coinciden en que no es una buena forma obtener ese alivio. Por el siguiente motivo: el alivio no es duradero. Los problemas que desencadenaron la conducta de cortarse siguen ahí: simplemente se ocultan.

Las personas no suelen tener la intención de lastimarse irreparablemente cuando se cortan. Y tampoco suelen querer seguir cortándose cuando empiezan a hacerlo. Pero ambas cosas pueden ocurrir. Es posible calcular mal la profundidad de un corte, haciéndolo tan profundo que requiera puntos (o, en casos extremos, hospitalización). Los cortes pueden infectarse si una persona utiliza instrumentos no estériles o sucios para cortarse, como navajas, tijeras, alfileres o incluso el borde afilado de la lengüeta de una lata de refresco.

Pedir ayuda.
Existen mejores formas de afrontar los problemas que cortarse, formas más saludables y duraderas que no dejan cicatrices físicas ni emocionales. El primer paso es obtener ayuda para resolver los problemas que desencadenan la conducta de cortarse. He aquí algunas ideas útiles:
  1. Explícaselo a alguien. Las personas que han dejado de cortarse suelen decir que el primer paso es el más complicado: admitir que uno se corta o hablar con alguien sobre el tema. Pero también afirman que después de abrirse y hablar sobre ello, experimentaron una gran sensación de alivio. Elige a alguien de confianza para hablar por primera vez de que te cortas (uno de tus padres, un orientador de tu centro de estudios, un profesor, un entrenador, un médico o un enfermero). Si te resulta demasiado difícil hablar directamente sobre el tema, escríbelo en un papel.
  2. Identifica el problema que desencadena la conducta de cortarte. Cortarse es una forma de reaccionar ante la tensión o el dolor emocionales. Intenta averiguar qué sentimientos o situaciones te provocan esa conducta. ¿El enfado? ¿La presión a ser perfecto? ¿Un problema relacional? ¿Una situación traumática o una pérdida dolorosa? ¿Las críticas destructivas o los malos tratos? Identifica los problemas que tienes y luego explícaselos a alguien. A muchas personas les resulta muy difícil averiguar esta parte por si solas. Es entonces cuando los profesionales de la salud mental pueden ser de gran ayuda.
  3. Pide ayuda. Cuéntale a alguien que necesitas ayuda para resolver tanto tus problemas como la conducta de cortarte. Si la persona con quien hablas no te ayuda a encontrar la ayuda que necesitas, habla con alguien más. En ocasiones, los adultos intentan minimizar los problemas que tienen los adolescentes o consideran que solo se trata de algo pasajero. Si tienes esa sensación tras hablar con un adulto, acude a otro (como un orientador o un enfermero de tu centro de estudios) que seguro que te echará una mano.
  4. Ocúpate del problema. La mayoría de personas que experimentan angustias o dolores emocionales profundos necesitan trabajar con un terapeuta o profesional de salud mental para elaborar sus sentimientos, sanar las heridas del pasado y aprender mejores maneras de afrontar las tensiones de la vida. Una forma de encontrar un buen profesional de salud mental o terapeuta es pedir información a tu médico, tu centro de estudios o una clínica de salud mental de tu localidad.



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